Hace unos años, se hizo viral la reducción de horas de Filosofía en el Bachillerato, algo que despertó muchas críticas, pero se vio también como la confirmación de un cambio de ciclo. Las humanidades han ido perdiendo fuelle y relevancia en los planes de estudio, pero también en la percepción pública de lo que importa. Y, sin embargo, las humanidades son muy valiosas, también en el entorno de la tecnología. De hecho, algunas proyecciones apuntan que el desarrollo de las herramientas de última generación, como la propia inteligencia artificial, harán que disciplinas como la filosofía, la ética o la lingüística se vuelvan cada vez más atractivas para la contratación TI.
Alberto López Rosado, vicerrector de Investigación y Postgrado de la Universidad Francisco de Vitoria, explica al otro lado del mail que, si bien “a veces es difícil conseguir un equilibrio en los planes de estudio y su adaptación a los cambios sociales (cuando se introduce un contenido es porque se quita otro)”, cada vez se entiende más que “es necesaria una visión humanista y de bien común en la acción política, en la actividad empresarial, en el despliegue de los avances científicos y técnicos o en la visión del problema ambiental”. No solo se echan de menos estas cuestiones en los espacios públicos, apunta, sino que además se está insistiendo más en su importancia desde organismos como el Consejo de Europa. “Creo que hay más conciencia de la importancia de las humanidades ahora que antes en nuestra sociedad”, defiende.
Los análisis sobre patrones de contratación tecnológicos que llegan desde Estados Unidos llevan ya unos cuantos años apuntando un auge en el interés por profesionales de esos ramos. De hecho, los futuristas del trabajo han estado hablando durante todo ese tiempo de cómo ganan valor los perfiles de humanidades en los entornos TI. Las empresas de inteligencia artificial han ido fichando perfiles de filosofía o filología para abordar algunas cuestiones cruciales en el desarrollo de sus productos, como la ética o la propia construcción de modelos lingüísticos. Un análisis reciente de Business Insider apunta que las grandes tech están fichando a graduados en Filosofía para enseñar a sus máquinas “a pensar y comportarse”. De esos fichajes, los más destacados tienen ya salarios que se mueven en las seis cifras.
Así, Anthropic cuenta ya con una “filósofa residente”, Amanda Askell, centrada en la ética de Claude. “Ahí está ese elemento similar a los humanos de los modelos que creo que es importante reconocer”, le dice al WSJ, apuntando que, al final, acaban “inevitablemente generando sentimiento del ser”. Y si Claude se siente, esto abre muchas preguntas. Askell le está enseñando a separar el bien del mal, a leer las pistas que dejan sus interlocutores, a gestionar la inteligencia emocional o a darse una personalidad, para que tenga una cierta sensación de sí mismo. Y DeepMind acaba de contratar Henry Shevlin, un profesor de Filosofía de la Universidad de Cambridge, para que trabaje con su IA.
“La IA es un caso paradigmático”, indica López Rosado. “Tiene muchas aplicaciones, pero es una herramienta (o un arma) muy poderosa, que además se asocia o potencia otras áreas científicas y técnicas en evolución rápida”, señala. Ver qué traerá el futuro es complicado, así que la gran pregunta del presente es qué se hará con la inteligencia artificial. “Las humanidades con sus valores y su llamada a la sensatez, a la comprensión del comportamiento humano y al conocimiento de la historia pasada, ayudarán a su desarrollo y sobre todo a su utilización correcta”, apunta el experto. López Rosado no solo cree que vayan a ayudar solo como vía para formar el espíritu crítico de quienes la usen o para la ética, sino también desde el punto de vista de la epistemológica. “¿Es verdad lo que nos cuenta la IA? ¿Es toda la verdad?”, referencia. Todas esas cuestiones necesitarán conocimientos y habilidades que se aprenden con las humanidades.
Y, aunque si bien la IA es donde más se habla del papel que pueden tener estas disciplinas, lo cierto es que no es su única aplicación posible en tecnología. Como señala este experto, en un entorno en el que todo cambia tan rápido y las aplicaciones de las innovaciones tecnológicas pueden tener alcances tan amplios (y negativos en ocasiones), estas disciplinas pueden ayudar a encontrar el equilibrio.
Ahora bien, ¿se están peleando los responsables de equipos TI ya por perfiles de Humanidades?
¿Contratación en España? Todavía no
Incorporar perfiles de una disciplina tan diferente a la que ha dominado el segmento podría convertirse en un reto complicado para los CIO. Sin embargo, la cuestión está lejos de ser una de las preocupaciones actuales en España para estos profesionales. ¿Se están buscando ya perfiles de Humanidades en la contratación TI en las empresas españolas? “No, la verdad es que no”, responde Íñigo Fernández Alonso, director ejecutivo senior de Tecnología en Europa de Michael Page. Esta no es una tendencia a la que se estén enfrentando en la búsqueda de talento. Ahora mismo, confirma que no se están peleando por licenciados en Filosofía y que no cree que eso vaya a ocurrir en el corto plazo. “Lo cierto es que no lo vemos como una tendencia”, señala.
Fernández Alonso apunta que, si bien las skills humanas importan mucho, todavía pesa más la preparación técnica. En la tarta de los fichajes, un 70% se va a lo tecnológico y un 30% a las otras habilidades.

Alberto López Rosado (Universidad Francisco de Vitoria) e Íñigo Fernández (Michael Page).
UFV & MP
Alguien con un posgrado en Filosofía podría ser interesante, teoriza el experto, pero no son perfiles que existan de forma masiva en mercados como el español y tampoco es algo que se busque mucho. El perfil de profesional tecnológico con formación complementaria en áreas como la Filología o la Filosofía es una rareza, apunta, que quizás se pueda ver más en países en los que las titulaciones operan con majors y minors (esto es, te licencias con un área principal, pero también con un título secundario).
Desde el ámbito académico, con todo, sí se están creando títulos que mezclan un tanto esos mundos. “Ya existen algunas titulaciones de Humanidades digitales con alguna formación específica en estos campos tecnológicos, pero es pronto para valorar su traslado al mercado de trabajo”, señala López Rosado. El vicerrector indica, eso sí, que “la formación exclusiva en humanidades no bastaría”. “El diálogo entre humanidades y tecnología es fructífero si se conocen y respetan. Los humanistas también se deben culturizar en ciencia y tecnología”, apunta.
Pero ¿qué sumarían al equipo TI? “Los humanistas pueden aportar la comprensión integral del ser humano que han estudiado, individual y colectiva”, explica el experto. En un despliegue de la IA, comprender a las personas y entender todos los matices es fundamental, como lo es ver las cosas de modo creativo e interdisciplinar.
El perfil TI ideal
Y ahí sí se ven ya impactos en qué perfiles se contratan y qué es lo que se busca a la hora de crear un equipo en tecnología. Fernández Alonso apunta que lo que sí se busca (y mucho) es que se tenga una mentalidad crítica, unas buenas capacidades de análisis. Es una de las tendencias que marca ya la contratación de personal TI. También se valora que se sea capaz de tener una visión holística de la tecnología, con sus ramificaciones. De hecho, lo que está creciendo es la demanda de perfiles de negocios, alguien que entiende el papel transformador de la tecnología y todas sus aplicaciones, como apunta el experto.
“Lo que sí vemos es que en cualquier perfil se espera que sea afín a la IA”, añade Fernández Alonso. Aunque todavía es pronto para hablar de forma granular de cómo la IA está cambiando el mercado (algo en lo que inciden ambos expertos), sí está ya teniendo cierto impacto claro. Y no se trata solo de una cuestión de alfabetización o interés por la inteligencia artificial, sino que las propias compañías se cuestionan ya cómo afecta a sus procesos de recursos humanos. “Si estamos notando cierto temor en las empresas al uso de la IA en los procesos de selección”, confirma Fernández Alonso. Es común enviar ya un CV adaptado gracias a algún chatbot, pero también afloran otros temores. Alguien le ha dicho ya que “parecía que estaba ChatGPT en la entrevista”, por cómo se responde y cómo se crea el discurso en las entrevistas de trabajo.
En resumen, los equipos de TI españoles no están todavía fichando a su filósofa residente, como Anthropic, pero sí hay ciertos elementos que van más allá del conocimiento puro en TI que marcan lo que se busca. Fernández Alonso habla de un perfil muy técnico con skills humanos, “el que entiende la tecnología” pero tiene empatía y es crítico. “Si no tienes esa capacidad técnica, es muy difícil que lo analice”, señala. Si hace unos años haber hecho un bootcamp de algo a pesar de tener una formación no en TI o una trayectoria en otras áreas podía ser una puerta de entrada, ahora ya no abre puertas. Se buscan ingenierías y formaciones muy tecnológicas. Eso, como punto de partida.
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