El papel de la programación está experimentando un profundo cambio. Estamos entrando en lo que Andrej Karpathy denomina ”Software 3.0′, donde la codificación tradicional y el aprendizaje automático coexisten con las indicaciones en lenguaje natural. En el ‘Software 1.0’, tú lo escribías, siendo un programa creado por humanos, mientras que en el ‘Software 2.0’, tú lo entrenabas, siendo un modelo que aprende a partir de datos. En el ‘Software 3.0’, tú solo tienes que preguntarle.
Así, los desarrolladores actuales utilizan herramientas de IA como compañeros de trabajo virtuales, mejorando el código y los diseños a través de la conversación. Es importante destacar que las plataformas de IA modernas (LLM) se están convirtiendo en sistemas operativos en sí mismas, por lo que los ingenieros coordinarán los flujos de trabajo de IA en lugar de escribir manualmente cada línea. Nos alejamos de la noción de los desarrolladores como meros programadores manuales para convertirnos en coordinadores de ecosistemas de desarrollo impulsados por la IA.
La supervisión humana y la escalera de la abstracción
Aunque la IA se encargue de la ejecución, el ingenio y la estrategia de los humanos siguen siendo esenciales. Debemos diseñar los conceptos y las capas de supervisión adecuados para los agentes de IA, preservando nuestra capacidad de acción y nuestros valores. En otras palabras, los humanos establecen el propósito y los objetivos, el qué y el porqué, mientras que los sistemas de IA determinan cómo alcanzarlos. Como señala AI Policy Perspectives, el papel humano es análogo al de establecer un destino de navegación: “dirigir el qué y el porqué, incluso cuando la IA optimiza el “cómo”. Los ejecutivos y arquitectos no depurarán cada línea de código, sino que definirán los resultados deseados y comprobarán los resúmenes de alto nivel. Con cada peldaño que se sube en la escalera de la abstracción, surgen nuevas complejidades, por lo que nuestros equipos deben incorporar la gobernanza y la supervisión en cada flujo de trabajo de IA.
De esta manera las plataformas de IA se están convirtiendo en una especie de sistema operativo o framework de alto nivel y el verdadero valor del ingeniero no residirá en su habilidad para memorizar una sintaxis, sino en su capacidad para orquestar flujos de trabajo de IA complejos, integrar servicios y, sobre todo, de formular la pregunta correcta.
Un nuevo tablero de juego en donde la responsabilidad humana asciende
Este nuevo escenario se trata de un cambio crucial. Los líderes tecnológicos se centrarán en definir los resultados deseados a un nivel macro y en verificar los resultados de alto nivel que la IA entregue. El precio de esta dinámica es una nueva y compleja capa de responsabilidad: la gobernanza.
Al subir cada peldaño en la abstracción, las complejidades se multiplican. Cuando delegamos tareas en la IA, debemos incorporar sistemas robustos de supervisión y gobernanza en cada flujo de trabajo. Debemos diseñar barreras éticas y asegurar que los valores y la capacidad de acción humana no se diluyen.
En la práctica, esto significa que las habilidades no técnicas, como el pensamiento crítico, la estrategia de negocio, la arquitectura de sistemas o la ética, se convertirán en el core del desarrollo. La capacidad de un ingeniero para traducir un problema de negocio complejo en una instrucción clara para la IA será infinitamente más valiosa que su dominio de cualquier lenguaje de programación específico.
El futuro de la programación no es la automatización total, sino la amplificación humana. Al librarnos de las tareas manuales y repetitivas del código, la IA nos empuja hacia tareas de mayor valor: estrategia, propósito y supervisión. El programador que no acepte este ascenso de rol y siga anclado en la línea de código, se quedará atrás. Siendo fundamental abrazar este nuevo horizonte y el futuro de la programación, que definitivamente impulsará la figura e importancia de los programadores dentro de las organizaciones.

El autor de este artículo es Gastón Milano. Con más de 25 años de experiencia en tecnología, desarrollo de software e innovación, Milano es actualmente Chief Technology Officer (CTO) de Globant Enterprise AI, la plataforma de inteligencia artificial empresarial de Globant. Ingeniero de Sistemas por la Universidad de la República (Uruguay), se especializó en Desarrollo Basado en Modelos, campo en el que ha sido un referente desde su incorporación, en 1997, a GeneXus, compañía adquirida por Globant en 2022. La carrera de Milano combina una fuerte vocación técnica con la docencia y la divulgación. En 2019, fue designado miembro de la Academia Nacional de Ingeniería del Uruguay.
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