A medida que el impacto de las nuevas tecnologías en las diferentes áreas de la economía y la sociedad va creciendo, su relevancia a nivel financiero también. Hoy en día, el sector tecnológico vive inmerso en las noticias de inversiones mil millonarias, de cómo la inteligencia artificial lleva a valoraciones récord o de las potenciales salidas a bolsa de las compañías que han revolucionado el ecosistema inteligente. Igualmente, la inversión en TI está creciendo a pasos agigantados: en 2026 se espera que el gasto total en esta partida crezca un 13,5%, hasta llegar a los 6,31 billones de dólares, según estimaciones de la consultora Gartner, que señala a la infraestructura de IA como principal impulsor. En España, se prevé que este año se incremente la inversión TI en un 2,8% y el gasto en un 2,9%, de acuerdo a un informe de LiceoTIC, organización del Grupo Setesca.
De la estrategia conjunta a la inversión
Estas cifras dan una idea de cómo la parte económica se está convirtiendo, cada vez más, en otro de los ejes del trabajo de las personas al cargo de la parte de TI. Sin embargo, en este contexto intenso, saber dónde poner el dinero no siempre es tarea fácil. “Lo esencial es partir de una estrategia tecnológica clara, explícitamente alineada con la estrategia de la compañía, y con una hoja de ruta priorizada que marque qué capacidades hay que construir y en qué horizonte”, resume por mail Ana Peñuela, socia de CIO Advisory en el área de Transformation & Technology de KPMG España. “Sin ese marco, la inversión en tecnología se vuelve reactiva y fragmentada”.
Para Peñuela, el o la CIO debe combinar tres factores: una vigilancia de tendencias que incorpore innovación con criterio, un modelo que permita comparar iniciativas en términos de valor, riesgo y coste, y una disciplina presupuestaria que equilibre estabilidad operativa, evolución del núcleo e innovación. “La clave no es invertir más, sino invertir mejor y de forma coherente en el tiempo”. Esta estrategia debe revisarse de forma periódica, para adaptarse a los cambios en el negocio, en las propias tecnologías o en el contexto internacional. Aunque Peñuela habla de unas pautas comunes, sí reconoce que “las decisiones concretas de inversión sí dependen en gran medida del modelo de negocio y del sector”.

Ana Peñuela, socia responsable CIO Advisory en KPMG.
KPMG
“La clave no es invertir más, sino invertir mejor y de forma coherente en el tiempo”, recomienda Ana Peñuela
La portavoz de KPMG apuesta por “una estrategia tecnológica liderada por el CIO, plenamente alineada con el CEO y el comité de dirección”, en la que la persona responsable de la parte de TI debe tener “una mirada de medio y largo plazo sobre los activos tecnológicos clave”, “capaz de traducir capacidades tecnológicas en impacto de negocio, evaluando no solo la necesidad inmediata de herramientas, sino también cómo esas decisiones construyen (o hipotecan) las capacidades futuras de la organización”. “La tecnología no se decide solo por funcionalidad, sino por su contribución a la sostenibilidad del modelo tecnológico”.
La estrategia del Grupo ACS se alinea con los puntos planteados por Peñuela. Su CIO y responsable de Sistemas y Tecnología, Félix Jimeno, alude al plan estratégico como elemento base, que el departamento de tecnología debe conocer para, en base a este, crear su plan director propio y preparar su planificación y presupuestos. “El negocio es el que marca hacia dónde quiere ir y nosotros, como departamento de tecnología, somos los que tenemos que soportar y dar las herramientas al negocio para que consiga sus objetivos”, apunta por videollamada, aunque con la parte indispensable de integrar las necesidades propias de TI o factores propios como la obsolescencia técnica. “Eso es sobre el papel”, incide, “porque tienes un plan director a tres años y luego llega la IA o la ciberseguridad y lo revoluciona todo. Entonces tienes que adaptarte”.
También en Amadeus van de la mano con el resto del negocio, según plantea Ángel Lorente, director de Corporate Strategy, en respuesta a cuestionario escrito. “En Amadeus, las inversiones en tecnología están guiadas por la creación de valor a largo plazo y por una estrecha alineación con las prioridades estratégicas de la compañía”. Entre sus principales vías de inversión identifica la adquisición de tecnología, el desarrollo de capacidades internas, la inversión en startups en sectores emergentes o la colaboración y el desarrollo conjunto con expertos especializados.

Ángel Lorente, director de Corporate Strategy de Amadeus.
Amadeus
“Nuestras inversiones en tecnología están guiadas por la creación de valor a largo plazo y por una estrecha alineación con las prioridades estratégicas de la compañía”, dice Ángel Lorente
Para esto, su equipo trabaja con otros de la parte de producto y tecnología en la evaluación de distintos factores, como la alineación estratégica, valor o impacto para el cliente, las brechas en el porfolio, escalabilidad y rendimiento, plazos o consideraciones de coste como eficiencia y retorno de la inversión, “con el objetivo de seleccionar la vía más adecuada en cada caso”. “El enfoque de inversión tecnológica en Amadeus es colaborativo y claramente orientado al negocio: se trata de un proceso iterativo y continuo, no de un modelo puramente jerárquico”, resume, “ni exclusivamente ascendente”. Así, “los equipos trabajan activamente en identificar y cerrar brechas tecnológicas dentro de las hojas de ruta estratégicas”.
Factores que impactan
Precisamente IA y ciberseguridad son los dos factores que, señala, están impactando de forma importante desde el punto de vista de las políticas de compras o presupuestos -además de afectar al trabajo de los propios equipos-, aunque introduce un matiz. “La principal parte del presupuesto no se va en IA ni en ciberseguridad, pero es verdad que ocupan una parte ya relevante, y cada vez más”. Aquí entraría ese factor imprevisible del que hablaba, que ejemplifica con el caso Mythos. “El principal gasto económico está en mantener nuestros sistemas informáticos en el día a día. Todavía no hemos llegado a ese punto de que la IA y la ciberseguridad sea el 70 % del presupuesto”. Reconoce que el potencial de las herramientas inteligentes en el ahorro de tiempos y la mejora en seguridad está llevando a grandes inversiones por parte de determinadas compañías, que “puede dar la falsa sensación de que todo se invierte en IA. No, todo no se invierte en IA, pero poco a poco tiene más trascendencia”. Conviene aquí incluir un inciso de Ana Peñuela: “Tecnologías como la inteligencia artificial solo generan valor sostenible si la organización ha trabajado previamente aspectos clave como la madurez del dato, el gobierno, la ética y el modelo operativo. Sin esos fundamentos, el riesgo de frustración es alto”.

Félix Jimeno, CIO de ACS.
Foundry
“Todavía no hemos llegado a ese punto de que la IA y la ciberseguridad sea el 70% del presupuesto”, asegura Félix Jimeno
Con todo esto en juego, se toman decisiones, continúa Jimeno. “Intentamos siempre utilizar el sentido común y saber que cada euro que invertimos va a tener un retorno”, sintetiza. “Muchas veces, para conseguir eso necesitamos invertir en innovación”. De ahí que hoy en día los departamentos de innovación proliferen en las compañías: áreas específicas que se encargan de conocer el entorno de trabajo, de evaluar tecnologías y estimar el retorno de la inversión. Estos deben ir de la mano de la parte de TI y de la de negocio. “Se respetan los roles”, resume, “todo hay que hacerlo de una manera consensuada”. Peñuela habla de una evolución en el rol de CIO. “Hoy es un partner estratégico del negocio, que anticipa oportunidades, alerta de riesgos y aporta criterio para priorizar inversiones. Cuando las decisiones se toman de forma aislada —solo desde TI o solo desde negocio— suele perderse valor. La gobernanza compartida es un factor crítico de éxito”.
Jimeno resume cuatro claves para la persona al cargo de la TI en relación a cómo invertir en tecnología. “Lo primero, que conozca bien su negocio”, tanto a nivel tecnológico como empresarial, con foco en la estrategia a futuro. “Lo segundo, que le dé muchísima importancia a la innovación”, en lo que incluye tanto conocer y probar herramientas como probar su viabilidad; “innovación ajustada a lo que es tu negocio”. Otra de las claves: la ciberseguridad y el trabajo con su CISO. “Y por último”, concluye, “ir de la mano las personas que están en los otros departamentos de la compañía”, lo que sería “la cadena de valor de la compañía”. Un mapa de referencia para navegar el intrincado mundo de la inversión en tecnología.
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