En los últimos años, la soberanía digital se ha convertido en un término de moda, tanto que ha dado el salto desde el universo específico de la tecnología a los medios de información generalista o al análisis geopolítico. La clave que explica este salto está en las tensiones globales crecientes, que han llevado a que se cuestionen temas a los que hasta ahora no se les daba tanta importancia (al menos, desde fuera del universo TI). Por ello, se habla cada vez más de reducir la dependencia en tecnología o innovación frente a terceros países, de resiliencia ante potenciales fallos y desconexiones (desde episodios como el apagón a crisis relacionales con terceros que puedan llevar a un bloqueo hipotético de soluciones TI) o de los peligros crecientes en áreas de ciberdefensa.
“La geopolítica ha entrado con fuerza en los comités de dirección de las compañías”, confirma a CIO ESPAÑA España Manel Barahona, socio responsable de Enterprise Technology de Deloitte. “La soberanía, en lo que afecta a la tecnológica, se consolida como un eje estratégico de primer orden: dónde se construye y opera la tecnología es tan relevante como lo que la tecnología es capaz de hacer”, explica.
Y esto impacta en el mercado TI, que posiblemente deberá replantearse sus prioridades y redirigir gastos, si no lo está haciendo ya. Las proyecciones de Forrester para este 2026 hablan, de hecho, de que la inversión en tecnología en Europa escalará en un 6,3% y alcanzará un máximo histórico (1,5 billones de euros). Lo hará porque Europa se gastará más dinero en inteligencia artificial, cloud y soberanía. La soberanía se convierte “en un tema definitorio”, según el análisis, y se busca romper con la dependencia externa. Eso impacta también en las otras dos grandes áreas de gasto: en cloud hasta ahora han sido las firmas estadounidenses las que dominan el mercado europeo (de ahí que la pieza dorada en inversión sea la nube soberana) y en IA se está acelerando la inversión en centros de datos propios. Gartner, por su parte, ha identificado la geopatriación como una de las grandes cuestiones que marcarán el año: los datos vuelven a su origen.
“A nivel estratégico, la soberanía es algo que desde luego debe estar sobre la mesa”, confirma Álvaro Ontañón, CIO de Merlin Properties. Ontañón considera que ya lo ha estado “más o menos”, pero que ha ido ganando en valor “porque lo macro empieza a influir directamente en todas las casuísticas de negocio”. La tecnología es una pieza más, una sobre la que desde la dirección corporativa se pueden tener preguntas. Que el CEO pregunte por soberanía tecnológica como lo puede hacer por ciberseguridad ya no es algo raro. Hacer análisis de cómo puede afectar un potencial problema con el país de origen proveedor de las tecnologías que se usan es así “normal”. Más cuando, en países como España, la dependencia tecnológica es “brutal”. “Empieza a haber esta discusión a todos los niveles, no solo de tecnólogos, sino a nivel reguladores, políticos, instituciones”, confirma este CIO.

Garpress | Foundry
“A nivel estratégico, la soberanía es algo que desde luego debe estar sobre la mesa”, dice Álvaro Ontañón (Merlin Properties)
Pero ¿cómo impacta todo esto en las decisiones reales que toman los CIO? ¿Se han convertido estos elementos en algo que ya marca la agenda o siguen pesando más otras cuestiones más pragmáticas?
La geopolítica entra en las decisiones pragmáticas
Puede que la respuesta a esa duda no sea tanto una cuestión de quedarse con una o con otra, sino que en la realidad todo está ya tan interconectado que lo pragmático es pensar en términos geopolíticos. “Hoy ambas dimensiones son inseparables”, responde al otro lado del correo David Marimón, CIO y vicepresidente de Coca-Cola European Partners Iberia. “La incertidumbre global obliga a gestionar muy bien el corto plazo, pero también a construir capacidades que aseguren la continuidad y la competitividad en el medio y largo plazo”, señala.
Como asegura Marimón, prepararse para el futuro es una pieza más del día a día y mejorar áreas clave (como puede ser la calidad del dato, la automatización o la simplificación de procesos) asegura una respuesta más efectiva hoy pero también una base más sólida para el mañana. “Invertimos en tecnología para tomar mejores decisiones, reaccionar con mayor rapidez y operar con mayor estabilidad, atendiendo lo urgente sin perder de vista que la mejor forma de prepararse para la incertidumbre es contar con una base tecnológica y operativa sólida”, afirma.
Todo esto puede tener un impacto en cómo se organiza el mercado, en qué decisiones se toman o hasta en qué players dominan en el reparto de la tarta de las diferentes soluciones TI. El ejemplo de la nube soberana puede servir para entenderlo, porque las firmas de análisis ya advierten de cómo puede ser una oportunidad de posicionamiento para los proveedores regionales (y los hyperscalers ofrecen ya soluciones soberanas e insisten en que su condición global no riñe con lo local). Pero el cambio puede llegar a más terrenos en lo que a decisiones TI corresponde.
“Hasta ahora, la inercia natural ha llevado a las compañías, con sus CIO a la cabeza, a apostar por los líderes del mercado en infraestructuras TI”, señala Barahona. “No obstante, el CIO ya no es solo el responsable de sistemas. Es, principalmente, responsable de la continuidad de negocio”, recuerda. Esta importancia fundamental empuja a que pesen más factores en las decisiones que toma. “En ese rol es clave la minimización de riesgos de todo tipo, con los geopolíticos a tener muy en cuenta”, asegura el experto, y suma que un 77% de las empresas ya considera el país de origen de los proveedores de tecnología “como un factor clave”. “Ya no se trata únicamente de rendimiento o coste, sino de reducir dependencias críticas, mitigar riesgos de interrupción y asegurar alineamiento con marcos legales y valores corporativos”, explica. “Las organizaciones más avanzadas están diversificando proveedores, evaluando capacidades locales y regionales, y diseñando arquitecturas híbridas que les permitan mantener opcionalidad estratégica frente a cambios regulatorios, comerciales o geopolíticos”, señala, algo que “se va a acentuar en el futuro”.

Coca-Cola European Partners Iberia
Para David Marimón (Coca-Cola European Partners Iberia), “la incertidumbre global obliga a gestionar muy bien el corto plazo, pero también a construir capacidades que aseguren la continuidad y la competitividad en el medio y largo plazo”
En un contexto cada vez más complicado, los líderes de TI deben navegar esas aguas complejas. “Los CIO están en un momento de grandes desafíos”, asegura Barahona. Las compañías deben enfrentarse a “con necesidades de transformación como nunca en su historia reciente, con la tecnología como elemento clave de diferenciación”. “La dependencia tecnológica es un nuevo riesgo estratégico”, añade el experto. Al CIO no le queda más remedio que “encontrar el equilibro entre el pragmatismo de lo que se puede hacer para resolver en el día a día y la toma de decisiones que no comprometan riesgos futuros”.
“La geopolítica y la soberanía tecnológica forman parte del contexto en el que operan hoy las compañías y, como tal, están en nuestro radar”, confirma Marimón. “Nuestro enfoque es muy pragmático. No abordamos estos temas como debates teóricos, sino desde su impacto real en el negocio”.
El CIO, en la estrategia de negocio
Todos estos ajustes van, además, en paralelo a un cambio en la posición que el CIO ocupa en la junta directiva. Si se echa la vista atrás, su papel se ha ido afianzando como más clave, más determinante. Eso también ha impactado en qué tipo de decisiones debe tomar.
“El CIO se ha convertido en directivo clave de los comités de dirección”, apunta Barahona cuando se le pregunta por cómo han cambiado las prioridades de los directores de tecnología en la última década. “No hay decisiones relevantes en una compañía en proceso de transformación en las que la agenda tecnológica no sea determinante”, suma. Por eso, el responsable de tecnología debe preocuparse por la “visión estratégica”, sin perder de vista la eficiencia en el presente.
También se ve así a pie de pista. “Hace unos años, una parte importante del foco estaba en construir, integrar y estandarizar”, explica Marimón. “Hoy esa agenda ha evolucionado hacia un rol mucho más transversal y cercano al negocio. El CIO ya no solo tiene que garantizar la infraestructura, sino contribuir activamente a la competitividad, a la calidad del servicio, a la planificación, a la experiencia del empleado y a la capacidad comercial”, asegura. Ya no deben escoger tecnologías, sino resolver problemas y generar valor, pero “manteniendo siempre un equilibrio exigente entre innovación, eficiencia y resiliencia”.
Para garantizar esa resiliencia no se puede perder de vista el contexto. “La previsión está siendo más importante que nunca”, reconoce Ontañón, algo que aplica a todas las áreas sobre las que debe preocuparse un CIO, desde los presupuestos para fichar personal hasta los recursos operativos del día a día. Lo ejemplifica con la situación actual, en la que los precios de dispositivos están escalando tanto que los precios no se mantienen a más de 15 días. “Nos está afectando a todos”, apunta.

Deloitte
Al CIO no le queda más remedio que “encontrar el equilibro entre el pragmatismo de lo que se puede hacer para resolver en el día a día y la toma de decisiones que no comprometan riesgos futuros”, recuerda Manel Barahona (Deloitte)
Mientras, además, el mundo va cada vez más rápido y esto lleva a que haya que tomar decisiones en contextos que se perciben como mucho más complejos en tiempos a veces más reducidos. ¿Cómo adaptarse a las preocupaciones cambiantes? “Un departamento de TI se adapta combinando visión estratégica con flexibilidad operativa. Eso exige procesos más simples, plataformas más conectadas, mejor acceso al dato y una forma de trabajar muy alineada con el resto del negocio”, señala el CIO de CCEP. Y suma: “Las situaciones de alta exigencia aceleran mucho el aprendizaje”.
Todas las cosas que han pasado en los últimos años les han enseñado que lo que importa es contar con bases sólidas que les ayuden a afrontar los problemas. “También hemos aprendido que la agilidad no es solo tecnológica, sino también organizativa y cultural, y que requiere invertir de forma continua en las personas y en su capacidad de adaptación”, indica Marimón.
Los retos de los cisnes negros
Esas oportunidades de aprendizaje a las que tuvieron que enfrentarse los CIO en esta última década fueron una sucesión de cisnes negros, porque la década de los 20 ha estado llena de acontecimientos que parecían improbables, pero sucedieron y lo trastocaron todo. Esto va desde la pandemia de covid hasta la tensión en Oriente Próximo de la actualidad, con todo lo que ha ido entre medias. Lo que parecía implausible ya no lo parece tanto. En tecnología, esto obliga a los CIO a estar preparados para prácticamente cualquier cosa. Toda la conversación sobre soberanía tecnológica está, de hecho, muy conectada a plantearse qué ocurriría ante la hasta ahora impensable situación de no poder depender de tecnología ajena.
Como señala Ontañón, todo el debate es especialmente interesante porque abre vías de trabajo y de plantearse cómo podrían cambiar las cosas. Ante un cisne negro que apagase la tecnología de los países proveedores líderes, la respuesta en el momento actual sería, eso sí, muy difícil. Solventar el impacto sería muy complicado porque, como apunta este experto, no existen alternativas. Se puede hacer el ejercicio de analizar qué tecnología se usa durante un día y quién está detrás para verlo. “Si realmente nos importa, se debe ir al medio o largo plazo y se tiene que iniciar un proceso, uno de volver a apostar, de manera eficiente y real, por la tecnología a nivel europeo”, apunta, indicando que en las últimas décadas no fue una de las prioridades clave.
Read More from This Article: ¿Preocupa de verdad la geopolítica a los CIO?
Source: News

