Ya hemos visto a personas como José Manuel Inchausti, ahora vicepresidente de MAPFRE, Tim Buckley, antiguo director ejecutivo de Vanguard, y Thaddeus Arroyo, antiguo director ejecutivo de las divisiones empresarial y de consumo de la operadora estadounidense AT&T, ascender a la cima desde sus puestos de CIO. Pero esa trayectoria puede que ya no sea excepcional, ya que algunos expertos posicionan al CIO como el nuevo director ejecutivo en espera.
“No creo que haya habido nunca un momento mejor para ser CIO”, afirma Anjali Shaikh, responsable de los programas de alta dirección tecnológica de Deloitte en Estados Unidos, que lleva analizando este ámbito desde 2009. “La tecnología encaja en gran medida con la forma en que las organizaciones conciben sus fuentes de ingresos. Hoy en día, los CIO influyen en los ingresos, la estrategia de personal, los modelos operativos y la inteligencia artificial. Y lo que es más importante, piensan en el riesgo, lo que tiene un gran paralelismo con otros miembros de la alta dirección”.
Según un estudio de Deloitte, dos tercios de los CIO se ven a sí mismos como futuros CEO. Este potencial va más allá de la ambición, ya que los CIO están expuestos a una responsabilidad de gran alcance. “Ahora se espera que los CIO se sitúen en la intersección de todas estas áreas, incluyendo la ejecución, la estrategia y la cultura”, afirma Shaikh. Añade que los CIO ahora dependen directamente de los CEO más que hace una década, lo que sugiere que los consejos de administración y los CEO consideran cada vez más la tecnología como parte de su mandato principal.
Mudit Garg, CEO y fundador de Qventus, empresa de automatización hospitalaria basada en IA, no se siente amenazado por esta idea. Al contrario, reconoce que los CIO exitosos deben diseñar estrategias, hacer apuestas grandes y audaces, y ejecutarlas con éxito, al igual que los CEO exitosos. “Ahora se espera que los CIO resuelvan problemas empresariales, no solo que implementen soluciones tecnológicas”, afirma.
Y Jay Upchurch, CIO de la empresa de soluciones de datos e inteligencia artificial SAS, está siendo testigo de la evolución de esta función en tiempo real a medida que madura la inteligencia artificial organizativa. “En el pasado, los CIO solo participaban para ver cómo funcionaban las cosas y poder automatizar el negocio”, afirma. “Ahora se nos pide que aprendamos cómo funcionan las cosas y cambiemos la forma de trabajar”.
Cuando un CIO toma las riendas
Un director ejecutivo con experiencia como CIO proporciona a su organización una ventaja competitiva significativa, ya que entiende que la excelencia operativa y la estrategia tecnológica son inseparables, afirma Garg. “El verdadero factor diferenciador sería su enfoque de la implementación de la IA, centrándose en casos de uso de alto impacto que resuelvan problemas operativos reales y evitando al mismo tiempo el purgatorio de los proyectos piloto”, añade.
A pesar de la controversia en torno al informe del MIT de 2025, que cita que el 95% de los proyectos piloto de IA fracasan, hay pruebas de que las organizaciones tienen algunas dificultades para obtener un valor real de sus proyectos piloto. Y solo una cuarta parte de las empresas han avanzado al menos un 40% de sus proyectos piloto de IA hacia la producción, según una reciente investigación de Deloitte. Por lo tanto, los CIO al mando podrían provocar un cambio radical en la innovación tecnológica arraigada, afirma Garg.
Aunque Shaikh afirma que los directores de informática no suponen necesariamente un riesgo especial cuando ascienden a directores ejecutivos, las organizaciones deben tener en cuenta que no conviene sobrecargar a ningún líder con demasiadas responsabilidades. Los altos directivos no deben olvidar que la tecnología organizativa es compleja y debe tratarse como tal.
Lo que se necesita para alcanzar las alturas
“Brillar como CIO no prepara automáticamente a alguien para el puesto de CEO”, afirma Dusanka Delovska-Trajkova, CIO de Ingleside, una empresa de residencias para jubilados y asistencia a la tercera edad con sede en Washington DC (Estados Unidos). “Los CEO dan forma a la cultura, generan confianza externa y marcan el rumbo con datos incompletos. Crean y comunican un discurso convincente a los empleados, los clientes, los inversores y el consejo de administración”.
Delovska-Trajkova añade que los CIO que aspiran al puesto de CEO deben reposicionarse para ser candidatos visibles y creíbles en las búsquedas de CEO. “Este cambio rara vez se produce de forma aislada y a menudo requiere un apoyo deliberado, especialmente por parte de los consejos de administración”, afirma. “Es un salto que pocos dan por sí solos”.
Puede que CIO ya sea un título muy apreciado, pero para aquellos que buscan ascender aún más, Shaikh sugiere pensar de forma un poco diferente. “Se trata de cómo delegar de forma eficaz, cómo asociarse, contar historias y traducir esas decisiones tecnológicas en resultados empresariales”, afirma. “Lo que estamos viendo es que los CIO y toda su experiencia son el campo de pruebas para el liderazgo empresarial”.
Esto es cierto, añade, incluso para empresas ajenas al sector tecnológico. “Hemos tardado en ver que, a lo largo de los años, los CIO están asumiendo esa posición de liderazgo en otros sectores”, afirma. “Ahora lo veo cada vez más”.
Aunque otros miembros de la alta dirección, como los directores de operaciones que han adoptado la transformación digital, también podrían estar en una buena posición para liderar, Garg afirma que los CIO que logran pasar a ocupar puestos de CEO son aquellos que han demostrado que pueden impulsar resultados empresariales cuantificables con un claro retorno de la inversión. “Esa disciplina en torno a la responsabilidad y los resultados es exactamente lo que buscan los consejos de administración”, afirma.
Para Upchurch, la opinión de Shaikh sobre la colaboración es clave. Afirma que los CIO eficaces se apoyan en sus compañeros de la alta dirección, haciendo preguntas como qué puede enseñarle su director técnico sobre cómo están triunfando los clientes y qué puede aprender de su director de marketing para inspirar la forma de comercializar los cambios que se avecinan. Este momento, afirma, es una oportunidad para ejercer un liderazgo real con conocimientos de IA.
Dicho esto, Upchurch cree que es importante recordar de dónde se viene. Evolucionar como CIO, afirma, requiere enfoques nuevos y audaces. “Puede que no duermas mucho, pero es un regalo poder participar”, afirma.
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