La transformación digital ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad ineludible en el mundo empresarial. En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la digitalización ha ocupado un lugar destacado en las agendas corporativas de cualquier organización, consolidándose como una prioridad estratégica y de inversión. En este escenario, grandes consultoras, como es el caso de KPMG, se encuentran en el centro de ese cambio pasando a competir no solo por el talento, los clientes o la cuota de mercado, sino también por su capacidad para reconfigurar modelos de negocio, impulsar la innovación y asumir tecnologías como la nube, los datos o la inteligencia artificial (IA).
De acuerdo con Pedro Torrecilla, CIO de KPMG en España, en la actualidad, la compañía trabaja dentro de un marco global, denominado Technology Blueprint, “nuestra hoja de ruta y arquitectura tecnológica para obtener el máximo alineamiento con nuestra estrategia global (corporativa y negocio), alcanzado también el máximo beneficio de las notables inversiones en tecnología que estamos abordando en inteligencia artificial, seguridad de la información, arquitectura de datos, plataformas de servicios a clientes y productos digitales”.
Uno de los pasos más decisivos en ese proceso de transformación digital es la reorganización profunda de su arquitectura de datos y de sus procesos internos de inteligencia artificial. El proyecto, construido sobre la plataforma Microsoft Fabric, está permitiendo a la firma reducir de manera significativa los tiempos de análisis y mejorar la calidad y trazabilidad de la información con la que operan sus equipos.
La iniciativa ha permitido acelerar de manera extraordinaria la generación de valor a partir de los datos: los equipos han logrado reducir hasta en un 60% el tiempo necesario para transformar información compleja en insights accionables, lo que se traduce en una capacidad de reacción mucho más rápida ante las necesidades del negocio. A ello se suma una disminución del 70% en duplicidades y un avance de hasta el 50% en la velocidad de desarrollo de productos basados en datos, hitos que consolidan un modelo operativo más ágil, eficiente y plenamente alineado con la integración de inteligencia artificial generativa en los procesos críticos de la organización. Además, según explica a esta cabecera el CIO de KPMG, “todo ello se ha conseguido facilitando el consumo de estos datos por la IA a la vez que se mantiene la clasificación, niveles de acceso, confidencialidad y resto de características inherentes al dato”.

Pedro Torrecilla, CIO de KPMG, y David Sanz, socio responsable de IA, Analítica de Datos y Tecnologías Emergentes de la consultora.
KPMG
La IA como palanca de cambio
Si hay una herramienta por la que ha apostado la compañía en los últimos años esta es la inteligencia artificial, convirtiéndose en uno de los ejes centrales de la transformación digital de KPMG, tanto a nivel interno como en su propuesta de valor al mercado. Para la consultora, el reto ya no está en el acceso a la tecnología, cada vez más estandarizada, sino en cómo se utiliza y con qué información se alimenta. “Cuando tú tienes inteligencia artificial, lo que tienes al final es una tecnología que cierra el gap en conocimiento y, en muchos casos, también el gap en performance”, explica David Sanz, socio responsable de IA, Analítica de Datos y Tecnologías Emergentes de KPMG en España. A su juicio, la diferenciación ya no reside en usar IA, sino en “con qué información estás ingiriendo esa inteligencia artificial para ayudarte en la provisión de los servicios profesionales”.
Bajo la estrategia de “cliente cero”, KPMG ha optado por aplicar primero internamente las soluciones que después ofrece a sus clientes. “Durante estos últimos dos años lo que hemos hecho es implementar lo que luego vamos a vender”, subraya Sanz. Ese proceso ha implicado no solo tecnología, sino también un profundo cambio organizativo, desde la redefinición de servicios hasta la forma de venderlos y ejecutarlos.
Uno de los pilares ha sido el despliegue de Microsoft 365 Copilot entre los más de 6.200 profesionales de la firma con un objetivo claro: elevar la productividad, aumentar las capacidades personales, mejorar la calidad de servicio y abrir nuevas vías de creatividad y eficiencia en cada proyecto. Pero, como señala Sanz, “no solamente sirve dar las licencias, tenemos que enseñar a nuestros profesionales a cómo usarlas”. Por eso, KPMG ha desarrollado un ambicioso plan de adopción y formación, adaptado a los distintos perfiles internos, con el objetivo de garantizar un uso responsable, seguro y eficaz de la IA.
Este avance tecnológico viene acompañado, además, de un cambio igualmente relevante en la estrategia de talento. Más del 20% de las nuevas incorporaciones proceden de perfiles STEM y la firma ya supera los 1.200 especialistas en tecnología. La combinación entre expertos con experiencia consolidada y nuevos perfiles digitales está generando equipos más ágiles, capaces de anticipar tendencias y de adaptar la innovación a las necesidades reales de cada sector.
“Hemos construido el GenAI Hub, órgano que prioriza y ordena las iniciativas IA con el adecuado modelo de gobernanza”, cuenta Pedro Torrecilla, CIO de KPMG en España
Primera big four certificada en ISO
La apuesta por esta tecnología ha sido tan importante para KPMG que se ha convertido en la primera big four en España en certificarse en la ISO 42001, un estándar específico para la gestión de la inteligencia artificial. “Esto nos permite facilitar la inteligencia artificial de forma segura, responsable y con un marco claro de buenas prácticas”, destaca Sanz.
De acuerdo con Pedro Torrecilla, la ISO 42001 “es un facilitador para que la velocidad de despliegue de soluciones IA no comprometa nunca la ética o la seguridad”. Y, para acelerar y concentrar esta gestión, “hemos construido el GenAI Hub, órgano que prioriza y ordena las iniciativas IA con el adecuado modelo de gobernanza, decidiendo qué plataforma tecnológica es la adecuada para responder a la demanda, con especial priorización de Copilot Studio y un modelo delegado de creadores de agentes IA ‘makers”.
Desde el punto de vista operativo, el impacto ya es tangible. En áreas como auditoría, el uso de aplicaciones internas basadas en IA permite procesar volúmenes masivos de datos, automatizar pruebas sustantivas y ampliar el alcance de los trabajos. “La tendencia es clara hacia la automatización de tareas repetitivas, lo que permite que nuestros profesionales se centren más en el juicio experto”, resume el directivo.
Además, cada vez es más evidente que el mercado está cambiando. “Nuestros clientes ya no nos piden solo casos de uso, nos piden pruebas de valor tangibles y rápidas”, señala Sanz, y KPMG puede responder con argumentos sólidos: “Somos capaces de enseñar business cases y retornos de inversión reales, basados en nuestra propia experiencia”.
“La diferenciación no está solo en el modelo que usas, sino en cómo lo utilizas y en la calidad de los datos que consumes”, insiste Sanz
Mirando al futuro: agentes inteligentes, regulación y confianza
Si algo tiene claro KPMG es que la implantación de la inteligencia artificial no ha hecho más que empezar. El siguiente gran paso será la llamada IA basada en agentes, un modelo en el que los sistemas no solo generan información, sino que actúan y ejecutan tareas completas dentro de los procesos de negocio. “Estamos en el comienzo de la inteligencia artificial agentiva”, afirma Sanz. “No solo va a darte insight, sino que va a permitir actuar, ejecutar y acompañar a los profesionales en los procesos de negocio”. Un cambio que, según el socio de KPMG, transformará de manera profunda la forma de trabajar tanto internamente como en los clientes.
Esta evolución tecnológica avanza en paralelo a un entorno regulatorio cada vez más exigente y, aunque reconoce que el ritmo del crecimiento de la IA no va en paralelo a la regulación, es verdad que en los últimos años se ha producido “un cambio sólido”, con hitos como la aprobación de la AI Act europea o la estandarización de marcos de gobernanza como la ISO 42001.
En este contexto, la confianza se convierte en un activo clave. “La diferenciación no está solo en el modelo que usas, sino en cómo lo utilizas y en la calidad de los datos que consumes”, insiste Sanz. De ahí la importancia de proyectos como la reorganización de la arquitectura de datos de KPMG en España, que ha permitido reducir hasta un 60% los tiempos de análisis y mejorar de forma significativa la calidad y trazabilidad de la información.
Para Pedro Torrecilla, todo este esfuerzo tiene un único objetivo: el cliente. “Nosotros hacemos todo esto para dar mejor servicio a nuestros clientes”, señala. Desde la modernización del dato hasta la formación en IA o el desarrollo de herramientas internas.
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