Las políticas que obligan a trabajar desde la oficina se están acelerando a medida que el mundo deja atrás la pandemia de la COVID-19. Sin embargo, este empuje hacia entornos presenciales dificultará a los responsables de TI la captación y retención de talento, según advierten diversos analistas.
Durante el último año, muchas compañías —incluidos gigantes tecnológicos como Amazon y Microsoft— han exigido a sus empleados regresar a la oficina, una tendencia que otras organizaciones ya habían iniciado con anterioridad.
Casi la mitad de todos los trabajadores, y cerca de dos tercios de los profesionales de TI, sentían la presión de sus empleadores para acudir presencialmente al trabajo a comienzos de 2025, según el Informe sobre tecnología en el trabajo 2025, elaborado por la firma de ciberseguridad Ivanti.
Productividad y colaboración, en cuestión
Los defensores del trabajo presencial esperan un incremento de la productividad y una mejora de la colaboración cuando los empleados trabajen desde la oficina. Sin embargo, diversos estudios sugieren que los trabajadores pueden ser igual de productivos en remoto, y los expertos en empleo subrayan que los beneficios reales de la colaboración presencial son difíciles de medir.
“El trabajo presencial de equipos multifuncionales tiene su valor”, afirma Lawrence Wolfe, CTO de la empresa de marketing Converge. En su opinión, “cuando los equipos se reúnen para sesiones de arquitectura, sprints de diseño o respuesta a incidentes, el ritmo de progreso y el nivel de claridad pueden aumentar, simplemente porque el cara a cara se ajusta mejor a la forma en que la mayoría de las personas interactúan dentro de la empresa”.
No obstante, Wolfe advierte de los riesgos asociados a políticas rígidas de presencialidad: “Además de generar resistencia, existe el peligro de una rotación de talento. La realidad es que tanto la colaboración física como la virtual aportan un enorme valor”.
Los profesionales de TI valoran la flexibilidad
La encuesta de Ivanti revela que los trabajadores de TI se muestran especialmente escépticos ante las órdenes de regreso a la oficina (RTO). El 83% de los profesionales de TI considera los acuerdos de trabajo flexible “muy valiosos” o “esenciales”, frente al 73% del conjunto de empleados de oficina.
Además, los trabajadores de TI sujetos a políticas estrictas de presencialidad son entre dos y tres veces más propensos que sus homólogos a buscar un nuevo empleo, según Metaintro, un buscador que rastrea millones de ofertas laborales. Desde la óptica de la contratación, el impacto también es relevante: cubrir un puesto presencial lleva entre un 40% y un 50% más de tiempo que uno remoto.
“Algunos de los principales retos para los CIO son la pérdida de talento de primer nivel, la reducción del número de candidatos disponibles y el deterioro de la cultura corporativa, con equipos cargados de resentimiento”, señala Lacey Kaelani, CEO y cofundadora de Metaintro.
Cuándo tiene sentido el trabajo presencial
Pese a la resistencia que generan estas políticas, existen funciones de TI para las que la presencialidad resulta razonable, explica Lena McDearmid, fundadora y CEO de la consultora de cultura y liderazgo Wryver. Entre ellas, el aprovisionamiento de dispositivos, las operaciones de red o el soporte tecnológico en salas de conferencias.
También identifica ventajas claras en determinados contextos: “El trabajo presencial es especialmente valioso para la incorporación y tutoría de tecnólogos que inician su carrera, sobre todo para aprender cómo funciona realmente la organización, más allá del código. También resulta clave cuando los equipos necesitan pensar juntos de forma intensiva: pizarras, war rooms, revisiones de arquitectura, respuesta a incidentes o resolución de problemas complejos y multifuncionales”.
La presencia por sí sola no crea valor
McDearmid subraya que existen pocas evidencias sólidas de que las obligaciones generales de acudir a la oficina mejoren la productividad diaria en todas las funciones de TI.
“Muchos tecnólogos —especialmente ingenieros, científicos de datos o arquitectos— suelen rendir mejor en entornos controlados y con menos interrupciones”, afirma, para añadir: “En esos casos, la presencia por sí sola no crea valor. Lo crea el propósito”.
La colaboración eficaz también puede darse a distancia si existen normas claras, buena documentación y seguridad psicológica. “He visto equipos sentados uno al lado del otro colaborar mal porque las decisiones no estaban claras o porque los líderes confundían visibilidad con progreso. La colaboración no mejora automáticamente solo porque las personas compartan un edificio”.
Entre las desventajas de imponer el trabajo presencial, McDearmid destaca que estas órdenes pueden percibirse como arbitrarias o basadas en el control más que en la creación de valor. “Eso erosiona rápidamente la confianza, especialmente en equipos de TI que han demostrado durante años que pueden trabajar eficazmente en remoto”.
Además, estas políticas generan fricciones adicionales para los responsables de TI, obligándoles a gestionar problemas de moral, excepciones y cumplimiento normativo, en lugar de centrarse en liderar la estrategia.
“Existe un riesgo real de perder talento experimentado y de alto rendimiento, que tiene opciones y no está dispuesto a cambiar autonomía por proximidad sin una razón clara. Cuando se imponen desplazamientos diarios sin justificación, se reduce la base de talento y aumenta la fuga de profesionales”.
En lugar de preguntarse cómo forzar a la gente a ir a la oficina, los CIO más efectivos se centran en identificar qué tipos de trabajo son mejores cuando los equipos están juntos y en planificar intencionadamente esos escenarios.
“Cuando el regreso a la oficina se alinea con la creación de valor real, los equipos suelen comprenderlo. Cuando no es así, se refleja rápidamente en el compromiso y la retención”, concluye McDearmid.
Foco en resultados, no en tarjetas de acceso
Los responsables de TI deben centrar su atención en los datos que miden resultados reales, no en métricas como el número de accesos a la oficina, señala Rebecca Wettemann, directora general de la firma de análisis Valoir.
Los CIO pueden ayudar automatizando tareas repetitivas para que los equipos se enfoquen en resultados medibles, y convertir el espacio físico en un verdadero entorno de colaboración. Para ello, pueden coordinar diseño de oficinas, agendas de reuniones y días presenciales con el objetivo de reforzar la cooperación y el intercambio de conocimiento.
Wettemann también recomienda eliminar fricciones mediante automatización, permitir flexibilidad y comunicar claramente que las políticas presenciales se basan en datos.
“El verdadero peligro aparece cuando el RTO es una imposición corporativa desconectada de la realidad operativa o, peor aún, cuando se utiliza como parche para ocultar una mala gestión”, advierte, para finalizar: “Cuando los profesionales de TI sienten que se les evalúa por sus tarjetas de acceso y no por sus logros reales, actuarán en consecuencia o buscarán oportunidades en otro lugar”.
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