Enero es no solo el inicio del año, sino también un arranque simbólico para mucha gente. Se repite lo de “año nuevo, vida nueva”, pero lo cierto es que ni el mes es realmente una hoja en blanco ni las circunstancias son las más propicias para los cambios. La vuelta a la rutina, la conocida cuesta de enero o hasta el tiempo invernal hacen que la gente se sienta más alicaída. “El inicio de año es un momento crítico para los trabajadores”, asegura Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España. “La combinación de estrés posvacacional, responsabilidades acumuladas y entornos laborales poco conectados con las personas aumenta el riesgo de desmotivación y burnout”, señala.
Y lo cierto es que el punto de partida en este terreno ya está bastante alto: según datos de Cigna, el 42% de los españoles reconoce que su trabajo no le motiva, una cantidad por encima del 38% de media global. La despersonalización del trabajo o la desconexión con los propósitos corporativos están desencantando a las plantillas, que se sienten simplemente una pieza de la máquina. Trabajan a contra gusto y desconectan de sus empresas. Este es, eso sí, un panorama general en el que entran todos los sectores y todas las divisiones, pero ¿qué ocurre de forma específica con la tecnología? ¿Están los CIO encontrando desmotivación?
Desde el propio entorno se confirma que, casi por lógica, gente desmotivada o con mejores o peores momentos la puede haber, porque es casi algo inherente al ser humano. Sin embargo, las propias prácticas del trabajo tecnológico logran evitar caer en algunos de los problemas que desmotivan en otras áreas de trabajo. Por ejemplo, el trabajo por proyectos que es tan habitual en los entornos TI hace el día a día más dinámico.
Hasta, en cierto modo, ayuda la propia naturaleza de la tecnología, “el reto tecnológico” del que habla a CIO ESPAÑA Gracia Sánchez-Vizcaíno, CIO de Securitas para Iberia y Latinoamérica. La tecnología está siempre cambiando. “Es un entorno muy dinámico que ha ofrecido muchas oportunidades de aprendizaje, de mantenerse al día”, señala.
Esto hace que, en paralelo, no sea un trabajo monótono. “Creo que estamos ahora mismo en el centro de la rabiosa actualidad, asistiendo a un cambio que va muy en línea con lo que es la gente que ama la tecnología”, explica. Es algo que también percibe Álvaro Ontañón, CIO de Merlin Properties. A la gente de TI suele gustarles mucho su trabajo, “por llamarlo de alguna forma”. “En mi tiempo libre hago cosas que podrían considerarse trabajo”, bromea, ejemplificándolo con el fin de semana que acaba de pasar en un congreso de criptografía poscuántica. “Hay mucha gente así en carreras técnicas”, asegura.
La constante novedad tecnológica hace que no se tienda a lo monótono en la profesión de TI, opinan Gracia Sánchez Vizcaíno y Álvaro Ontañón, los CIO, respectivamente, de Securitas y Merlin Properties
Factores de riesgo
Esta constante novedad hace que no se tienda a lo monótono. De hecho, como apunta Sánchez-Vizcaíno, el riesgo más que en el aburrimiento por monotonía podría estar en lo opuesto. “Lo que observo es que puede haber algunos casos de cansancio o saturación, por la velocidad” de los cambios e innovaciones. El burnout es el potencial peligro.
También lo es que la propia naturaleza del sector oculte algún problema. “En TI no se apaga el compromiso de golpe, se va desgastando en silencio, con cargas de trabajo continuas que siempre van al alza”, señala José Luis Sierra de las Heras, CIO de Gasib, que advierte que “la desmotivación también existe en TI, aunque a veces se camufla mejor”. “Cuando el trabajo se vuelve reactivo, cuando se pierde el propósito o se entra en una dinámica de urgencia permanente, la desmotivación aparece igual”, señala, a pesar de los profesionales “muy vocacionales” que dominan la profesión.
Sierra de las Heras suma otros potenciales problemas. “El mayor factor de riesgo no es la complejidad técnica, sino la falta de sentido”, asegura. Tener que estar apagando fuegos todo el rato, repetir cosas que podrían automatizarse, afrontar cambios pocos claros de herramientas o realizar esfuerzos técnicos sin impacto lastran el día a día de los equipos. “También desmotiva mucho la incoherencia: pedir innovación mientras se penaliza el error o exigir velocidad sin dar foco ni prioridades claras”, suma.

Gracia Sánchez-Vizcaíno (Securitas), José Luis Sierra de las Heras (Gasib) y Álvaro Ontañón (Merlin Properties).
Foundry
El impacto de la IA
A nivel general, la inteligencia artificial se ha convertido en uno de esos factores de impacto en recursos humanos. Los estudios sobre el temor que despierta en las plantillas se suceden, pero ¿pasa lo mismo con los equipos TI? ¿Es para ellos motivadora o desmotivadora?
“Yo personalmente no he percibido input de miedo”, asegura Sánchez-Vizcaíno, “ni en mis equipos ni en el resto de áreas”. “Evidentemente, todo el mundo sabe que va a transformar las cosas”, apunta. Esta CIO está viendo, más bien, una inquietud por quedarse desactualizados y una curiosidad por lo que va a suponer. También Sierra de las Heras va en esa dirección. “Existe un temor de manera liviana, sería ingenuo negarlo, pero no lo veo tanto como miedo a perder el trabajo sino como miedo a quedarse atrás”, señala.
Ahí es donde los responsables de tecnología tendrán un papel fundamental. “Es responsabilidad del CIO convertir la incertidumbre en oportunidad: invertir en upskilling, explicar hacia dónde vamos y demostrar con hechos que el crecimiento profesional sigue siendo una prioridad”, apunta este directivo. “El mayor riesgo no es la IA, es no preparar a las personas para convivir con ella”, advierte. “La clave está en el relato: la IA no viene a sustituir talento, viene a ampliarlo”, dice. “Cuando eso se entiende y se acompaña con formación, la motivación crece”.
Además, la propia IA todavía tiene sus límites, que son un beneficio potencial para los equipos. “Mis equipos lo utilizan para reducir la parte de tareas repetitivas y dedicarse a las partes más productivas”, ejemplifica Ontañón. La IA todavía no puede sustituir todo aquello que pasa en el mundo físico: si la inteligencia artificial no puede ir aún a tu casa a reparar tu lavadora, tampoco puede afrontar todas las tareas que debe gestionar el equipo técnico.
En paralelo, la IA ha tenido otro efecto sobre el entorno de trabajo y es que ha invertido el modo en el que los cambios tecnológicos reajustan las plantillas. Si hace 25 años la digitalización premiaba a los trabajadores jóvenes que sabían de internet, ahora el salto a la IA lo hace con aquellos empleados que, con experiencia, han ganado criterio.
“En TI no se apaga el compromiso de golpe, se va desgastando en silencio, con cargas de trabajo continuas que siempre van al alza”, señala José Luis Sierra de las Heras, CIO de Gasib
“Creo que hay una oportunidad para los trabajadores senior, contrariamente a lo que venía ocurriendo”, opina Sánchez-Vizcaíno. Si estos antes se quedaban fuera del mercado laboral, ahora “la IA viene a apoyar o sustituir de alguna manera el trabajo que hacen los juniors”. “La inteligencia aumentada es inteligencia artificial más el criterio experto, que tienen los seniors”, indica. Ver los errores o entender los matices requiere en ocasiones un ojo entrenado de años. Ontañón matiza, eso sí, que “sigue habiendo un conocimiento técnico que debes tener”. “Da igual mucha experiencia que tengas, si no sabes cuáles son las herramientas de IA disponibles, dónde encontrarlas o cómo usarlas”, indica.
Esto explica posiblemente también que el sector valore tanto cuestiones como las soft skills, como la propia motivación, y que asuma que los conocimientos se pueden adquirir después. “Si tienes buenas soft skills y le sumas buenos conocimientos de IA y experiencia, tienes mucho hecho”, ejemplifica Ontañón sobre este nuevo contexto. La IA “potencia tus capacidades”, pero la experiencia ayuda a tener “criterio”, indica.
Cómo se lucha contra la desmotivación
Pero ¿cómo conseguir que las cosas fluyan en este nuevo entorno? “La motivación no se impone”, recuerda Sierra de las Heras, “se cultiva en el día a día”. En su caso, intenta “hacerlo desde la coherencia y la cercanía”, para lo que importa “escuchar mucho, protegiendo al equipo del ruido innecesario y siendo muy claro con las prioridades”. Y suma: “Doy autonomía real, pero también contexto”. Sánchez-Vizcaíno suma la importancia de dejar claro que “hay recorrido, que hay proyectos”. “Si tú estás en un entorno obsoleto que no se mueve, lleno de legacies donde no creces, claro que hay desmotivación”, indica.
También ayuda ser conscientes del impacto que el trabajo diario tiene en el día a día. Sierra de las Heras le recuerda “constantemente” a su equipo “cómo la tecnología mejora procesos, clientes y decisiones, así como hacerles partícipes de los logros y éxitos que se obtienen como equipo, no solo internamente, sino en los medios y foros en los que se les da publicidad”.
En cierto modo, se podría resumir que lo que ayuda a evitar la desmotivación es crear buen ambiente. “No hay receta”, reconoce Sánchez-Vizcaíno, que recomienda “darle a cada persona su espacio y tratarla de una manera ad-hoc, según su personalidad, inquietudes, etc. Y crear un entorno de colaboración”. “Antes teníamos estructuras más jerárquicas”, apunta, ahora son más “modo guerrilla” como ella lo llama. “Hay quien habla de tribus”. Se llame como se llame, va de crear entornos de confianza, “en el que la palabra y las ideas de todos se puedan expresar, crear un entorno de enriquecimiento mutuo donde diversas perspectivas vienen a la mesa y se respetan”. Que la gente se sienta cómoda, en resumidas cuentas. Para eso se necesita flexibilidad y confianza.
“Cuando un profesional de TI siente que su trabajo importa, que se confía en él y que puede evolucionar, la motivación deja de ser un problema y se convierte en una consecuencia natural”, resume Sierra de las Heras.
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