El 68% de los puestos más demandados en Estados Unidos no existían hace 20 años, y en los próximos cinco, la mitad de las habilidades necesarias actualmente habrán cambiado, según datos de un estudio de LinkedIn de 2024. Un escenario en el que impacta la rapidez de la transformación digital de los puestos de trabajo, que implica no solo la demanda de nuevas competencias, sino también el desarrollo de posiciones que antes no existían. Unido a la ya escasez de talento tecnológico, la situación supondrá no solo un desafío para los departamentos de tecnología o de recursos humanos de las organizaciones. También para las entidades de estudios superiores, encargadas de proveer de futuros y futuras profesionales con la formación necesaria, que ven como su catálogo de carreras, cursos y másteres deben actualizarse a un ritmo ágil, en ocasiones más de lo que marcan los plazos habituales en el sector.
“Estamos en un cambio de paradigma completo dentro del mundo laboral”, explica Patricia Zamacola, directora de Tecnología de LHH Recruitment Solutions (Grupo Adecco). “Antes veíamos que la tecnología era un departamento, ahora la IA inunda todos los departamentos”. Esto impacta en varias direcciones. “La forma que tenemos de entender el trabajo va a cambiar completamente en los próximos cinco años”, valora, destacando cómo ya ahora, en roles más técnicos, se está viendo un desplazamiento, con menos foco en las hard skills, las competencias formales, frente a las soft skills. Esto es, si hace cinco años para un perfil de tecnología, como CIO o CTO, se pedían conocimientos de programación, software e infraestructura para liderar las transformaciones digitales, una vez avanzados estos procesos y contando ya con herramientas inteligentes que hacen tareas de, por ejemplo, programación, surgen nuevas necesidades. Se demandan profesionales que sepan “entender el negocio”, con perfiles híbridos con foco en tres grandes áreas: los datos, la ciberseguridad y la inteligencia artificial.
“Antes veíamos que la tecnología era un departamento, ahora la IA inunda todos los departamentos”, asegura Patricia Zamacola, del Grupo Adecco
Este cambio de perfil tendrá un impacto directo e importante en el sector educativo, valora Zamacola, incidiendo en cómo hoy en día parte de los conocimientos para los que antes era necesaria una formación superior, ahora se cubren con herramientas tipo LLM. “La tecnología, desde mi punto de vista, democratiza siempre las capacidades de aprendizaje a personas que antes no las tenían”. Ante este nuevo paradigma, la universidad “se tiene que actualizar”. Aunque reconoce que hay instituciones que sí se están adaptando, orientando sus carreras al mundo real, “las escuelas de negocio están comiendo muchísimo terreno”. En los estudios de máster, sin embargo, incide en que los dos tipos de centro “tienen que enfocar no solamente a dar conocimientos sino a explicar cómo ponerlos en práctica”, de tal modo que tanto los perfiles más junior como otros senior que quieran perfeccionarse o reciclarse tengan una curva de aprendizaje en la compañía muy rápida.
Panorama educativo
Las entidades académicas son bien conscientes de esta necesidad de actualización. Es verdad que el entorno es propicio, con las titulaciones de grado incrementándose de forma notable —un 35% en el curso 2024-2025—, pero el qué importa tanto como el cuánto. Entre las últimas carreras aprobadas para este curso o el próximo están el grado en Ingeniería Informática-Inteligencia Artificial de la universidad de Sevilla; los de Ingeniería y Sistema de Datos y Matemáticas, Ingeniería Biomédica o Inteligencia Artificial y Ciberseguridad de la de Jaén —este último junto a la de Almería— o el de Matemática Aplicada y Computación de la universidad de Burgos. La ciencia de datos y la inteligencia artificial, solas o combinadas con otras disciplinas, copan ya más de una veintena de grados en España. Y la oferta de másteres se especializa aún más.
“La principal demanda es, sin duda, la de talento digital”, confirma Rubén Nicolás-Sans, decano de Ciencia y Tecnología y director de la Escuela Superior de Ingeniería, Ciencia y Tecnología de UNIE Universidad. “España, como el resto de Europa, tiene el desafío de formar a más especialistas en tecnologías de la información y la comunicación para alcanzar los objetivos de empleo del sector. Es una carrera contrarreloj donde el déficit de profesionales es significativo”. Nicolás-Sans coincide con Zamacola en el cambio en los perfiles solicitados, con un incremento de la demanda de perfiles híbridos, “profesionales que no solo conozcan los fundamentos de la programación, sino que también dominen tecnologías como Cloud, DevOps o el Internet de las Cosas (IoT). Y, por supuesto, a esto hay que sumar habilidades blandas”, añade, “que siguen siendo barreras para muchos perfiles técnicos”. El portavoz de UNIE también apunta a la IA y los datos como “competencias transversales. Las empresas buscan profesionales que sepan integrar la IA en sus procesos de negocio y que dominen el análisis de datos”. A esto suma la necesidad de especialistas en ciberseguridad.
“España tiene el desafío de formar a más especialistas en TIC para alcanzar los objetivos de empleo del sector”, recuerda el académico Rubén Nicolás-Sans
Porque en la modernización de la oferta educativa pesan factores más allá que la mera demanda de nuevos saberes, como es la necesidad de acogerse a unos procedimientos estándar que no siempre son rápidos. Pese a esto, Nicolás-Sans destaca la actualización del marco regulatorio para los títulos oficiales tanto a la hora de “agilizar los procesos de verificación” como de cara a integrar la formación con prácticas laborales. Sin embargo, también advierte sobre las dificultades de actualizar un plan de estudios universitarios, un proceso que implica revisar a fondo la programación didáctica y, si es un título oficial, “pasar por un riguroso proceso de verificación y modificación ante agencias de calidad”. “Uno de los principales desafíos es, precisamente, el tiempo. Los procedimientos regulatorios tienen sus propios plazos y calendarios, lo que a menudo dificulta una respuesta inmediata. La velocidad de la tecnología va mucho más rápido que los procesos académicos y burocráticos”. A esto añade el reto de la actualización del profesorado. “Para formar a los alumnos en IA o Cloud, es fundamental que los docentes estemos al día, lo que exige un constante reciclaje”. Es un doble filtro: deben actualizarse para poder actualizar, a lo que hay que sumar adaptarlo a un modelo formativo, y esto siempre implicará más tiempo.
Hacia un modelo de microformaciones
Para Zamacola, la formación académica se transformará, de forma que “el cambio de paradigma que están viviendo las empresas también lo va a vivir la educación”: menos enseñar conceptos o herramientas técnicas y más formar en habilidades como pensamiento crítico, trabajo en equipo o curiosidad por el aprendizaje. “Todo eso se puede enseñar en la universidad, se tiene que enseñar cuando el cerebro está madurando”. En esta evolución del modelo educativo, apuesta porque la formación técnica se complete con píldoras informativas o certificaciones, de forma que se hable de una actualización constante. Coincide Nicolás-Sans en la apuesta por microcredenciales, certificaciones complementarias y formación permanente, “una fórmula más ágil y modular para que los profesionales puedan reciclarse y adquirir nuevas competencias”.
En esta línea de trabajo se mueven también empresas como Ferrovial, que presentaba recientemente un acuerdo con la Universidad Politécnica de Madrid y en colaboración con Microsoft, a través del que se ha desarrollado su Data Center Advanced Program. Laura Vivanco, responsable de talento de la división de construcción de Ferrovial, coincide con la visión de Zamacola y Nicolás-Sans. “Desde el actual sistema educativo existe muy buena formación técnica de base, pero aún sigue existiendo un gap en su conocimiento práctico en relación con las infraestructuras digitales”, apunta. “Los centros educativos hoy se centran sobre todo en contenidos técnicos de la ingeniería, pero falta la conexión con la realidad operativa y con la experiencia”, lo que puede completarse desde las empresas. Vivanco incide también en la relevancia de las “habilidades trasversales como el trabajo en equipo, la resiliencia o la gestión en entornos complejos y la visión sostenible, ya que son aspectos clave para desenvolverse en un sector tecnológico en rápida evolución”.
Para Laura Vivanco, de Ferrovial, “desde el actual sistema educativo existe muy buena formación técnica de base, pero aún sigue existiendo un ‘gap’ en su conocimiento práctico en relación con las infraestructuras digitales”
“La universidad española muestra una actitud cada vez más abierta a la colaboración con las empresas, especialmente en los ámbitos de ingeniería, tecnología y STEM”, valora Vivanco, quien reconoce que la adaptación curricular “suele ser más lenta que el ritmo al que evolucionan las nuevas tendencias tecnológicas”. Ante esto, las alianzas universidad-empresa pueden suponer un activo a través del que contribuir a mantener una oferta educativa actual, en la que el desfase entre las tecnologías más recientes y su enseñanza para formar nuevo talento se minimice. Y, así, contar con el personal que el sector demanda.
Read More from This Article: ¿Qué formación superior necesitan los futuros líderes y profesionales de TI?
Source: News

