“Dicen que la IA va a democratizar la sociedad, pero no es verdad. La IA trae oportunidades para todos, pero muchos no las van a aprovechar”. Así de tajante se muestra Lasse Rohuainen, autor del libro Domina la inteligencia artificial antes de que ella te domine a ti, cuando habla de una tecnología que está llamada a cambiar nuestra manera de vivir o trabajar, pero que lo hará de manera muy distinta a como lo hizo, por ejemplo, la electricidad.
No llegará, afirma, a la vez para todos, sino que habrá personas que capturen su valor y otras que, por falta de tiempo, de interés, de habilidades o incluso de rechazo a esta tecnología, dejen escapar las oportunidades que aporta un uso adecuado de la IA. En una entrevista concedida a CIO ESPAÑA, el escritor finlandés desgranó una visión tan realista como incómoda sobre el impacto de la IA en la economía, el trabajo, la educación y la vida cotidiana.
Sostiene Rohuainen que estamos entrando en una fase decisiva: la de los “trabajadores digitales” y los agentes autónomos. Una fase que beneficiará enormemente a quien se prepare, pero que dejará atrás a una mayoría que no lo haga.
Por ello, el autor finlandés explica que el objetivo principal de su nuevo libro no es anticipar la próxima versión de ChatGPT ni centrarse en el último avance técnico, sino ayudar a entender el marco general de lo que va a suceder en los próximos dos, tres o cuatro años. “Lo que comparto en el libro es el nivel básico que ahora todos los españoles tendrían que saber para luego leer más o descubrir más o empezar su negocio”, aclara.
Tras publicar en 2016 Diferencia artificial, un libro pionero traducido a siete idiomas, el autor reconoce que durante años la IA se percibió como una simple herramienta de productividad o marketing. Hoy, en cambio, el salto es estructural. Según señala, hemos pasado de “juguetes” que ayudan un poco a escribir o resumir textos a sistemas capaces de asumir tareas completas, coordinar procesos y actuar como auténticos “mini empleados” digitales.
El libro recoge 101 consejos o acciones para dominar la inteligencia artificial y evitar que sea ella quien nos domine. El más importante de todos ellos es tomársela en serio y dedicar tiempo real a entenderla. Advierte que vivimos saturados de información —guerras, inflación, política, crisis sociales— y que esa carga cognitiva hace que mucha gente posponga indefinidamente la formación en IA. El resultado es peligroso. “Cuando lleguen los agentes autónomos, loa que no se hayan preparado quedará fuera del mercado”, advierte.
Un segundo consejo es pasar del uso superficial al uso estratégico. Para el autor, muchas empresas se limitan a emplear herramientas de IA de forma esporádica —como redactar un correo o mejorar un texto— sin integrarlas en sus procesos clave. Eso genera una falsa sensación de modernidad, pero no verdadera productividad ni innovación. La tercera es asumir que la desigualdad va a aumentar: entre empresas, entre trabajadores y entre países. Negarlo, dice, es una forma de autoengaño.
Esta visión conecta con una de sus afirmaciones más provocadoras: la IA no es la nueva electricidad. Rohuainen critica ese símil tan repetido porque, razona, la electricidad llegó de forma más o menos homogénea, mientras que la IA lo hará de manera profundamente desigual. “Habrá empresas y sectores que adopten muy rápido los agentes inteligentes y capturen grandes cuotas de mercado, mientras otros seguirán trabajando con métodos obsoletos. La oportunidad existirá para todos en teoría, pero en la práctica solo una minoría la aprovechará”, señala.
Durante años, recuerda Lasse Rohuainen, la IA se percibió como una simple herramienta de productividad o marketing. Hoy, señala, el salto es estructural
El sector turístico es, a su juicio, un ejemplo claro de esa bifurcación. Rohuainen participó en la reciente edición de Fitur, donde describió tres niveles de uso de la IA en turismo. El primero es el actual: herramientas genéricas para marketing o atención básica. El segundo consiste en crear asistentes especializados para procesos concretos, como el análisis de facturas, la reducción del desperdicio alimentario, la optimización energética o la gestión de reseñas online. Muchos hoteles, asegura, ya están dando este salto y obteniendo beneficios claros.
El tercer nivel, todavía incipiente, es el de la IA agentiva. Aquí entran en juego sistemas que no solo responden a instrucciones, sino que actúan de forma semiautónoma durante minutos u horas. Rohuainen pone como ejemplo los agentes que buscan viajes completos, comparan ofertas, se registran en programas de fidelización y realizan compras. En Estados Unidos, recuerda, casi el 90% de los viajeros ya preferiría delegar estas tareas en agentes de IA. Grandes plataformas como Booking o Marriott están invirtiendo fuerte en esta dirección.
“No se puede gestionar la IA como si fuese un antivirus”
En este escenario, el futuro puede parecer inquietante para las pequeñas y medianas empresas, y el también conferencista y consultor advierte sobre los riesgos y las oportunidades. “Muchas pequeñas empresas están gestionando la IA como si fuera un antivirus: compran unas licencias, las instala el informático y dan el tema por resuelto. Ese enfoque conduce al fracaso. La adopción real exige implicación directa de la dirección, formación continua y rediseño de procesos”, señala.
En su opinión, solo un pequeño porcentaje de pymes sabrá hacerlo bien; el resto corre el riesgo de desaparecer, con el consiguiente impacto en empleo y recaudación fiscal. En cuanto al mercado laboral, el autor se muestra especialmente preocupado por los jóvenes. Señala que los perfiles junior ya tienen dificultades para encontrar trabajo, incluso en países muy digitalizados como Finlandia, porque las empresas prefieren seniors con experiencia o directamente automatizan parte de las tareas.
Frente a este escenario, Rohuainen defiende que las habilidades más necesarias hoy no son solo técnicas. Habla de resiliencia, proactividad, inteligencia emocional y social. También considera que las redes sociales han reducido la iniciativa de muchos jóvenes, al fomentar comparaciones constantes y miedo a actuar.
Pero, sobre todo, destaca una idea por encima de todas. “El objetivo número uno de la educación finlandesa es crear un humano y ciudadano feliz y pienso que es muy interesante. Cuando eres feliz tú mismo sabes encontrar soluciones a tus problemas, tú mismo tienes proactividad para aprender, ir a cursos y ayudar”, asevera.

GD | Foundry
La jornada laboral del futuro
Cuando se le pregunta por la jornada laboral del futuro, evita las respuestas simplistas. Reconoce que probablemente trabajaremos menos horas, pero insiste en que el verdadero problema reside en cómo seremos capaces de gestionar la transición, qué haremos con quienes pierdan su empleo y cómo evitaremos las tensiones sociales derivadas de ello. “Espero también que tengamos una IA segura e incluso una IA sin Internet, que molaría mucho”, añade.
Finlandés de nacimiento, Rohuainen reside desde hace muchos años en Alicante, desde donde puede constatar las dificultades del sector tecnológico español para retener un talento que percibe sueldos mucho más elevados en países como Francia o Alemania. “En España hay muchísimo talento en la universidad y entre los científicos, pero quizás falta más inversión. La clave está en fortalecer el tejido empresarial innovador, invertir más en tecnología y crear un entorno atractivo para startups y proyectos de alto valor añadido”, apunta, poniendo como ejemplo Finlandia y su apuesta estratégica por sectores como la IA aplicada a satélites, drones y defensa.
El libro dedica también un capítulo a los coches autónomos. Rohuainen sostiene que ya funcionan con éxito en ciertas “burbujas” regulatorias, como partes de Estados Unidos, pero que su llegada a España será lenta. Aun así, cree importante hablar de ello porque el mundo no avanza de forma uniforme y esas realidades ya existen.
Más inquietante resulta su análisis de las relaciones afectivas con IA. Advierte de la proliferación de “novios” y “novias” virtuales y del riesgo de que sustituyan relaciones humanas, especialmente en personas vulnerables. “Hay empresas que se han sentado con inversores y les han dicho: vamos a reemplazar a tu familia o a tu madre con IA. Y aunque hoy estén en juicios, esos servicios son muy peligrosos”, advierte.
Rohuainen defiende que los menores no deberían interactuar libremente con sistemas de IA, ya que carecen de pensamiento crítico plenamente desarrollado. En esta línea, celebra que la legislación europea prohíba el análisis emocional de menores y considera que la ‘AI Act’, pese a las críticas, refleja una visión humanística necesaria frente a modelos más agresivos.
En este punto, contrasta la aproximación europea con la política estadounidense, especialmente bajo la influencia de Donald Trump. A su juicio, en EE. UU. prima una lógica de mercado y de creación de valor bursátil, mientras que Europa intenta priorizar la protección social y los derechos humanos. Rohuainen no oculta su preferencia por una IA humanística, aunque reconoce que el reto es enorme: convertir esa filosofía en servicios públicos más eficientes y en bienestar real para los ciudadanos.
En definitiva, Domina la inteligencia artificial antes de que ella te domine a ti no es un libro de recetas técnicas, sino una llamada a la responsabilidad individual y colectiva. Rohuainen insiste en que el futuro no está escrito, pero sí condicionado por las decisiones —o la falta de ellas— que tomemos hoy. La IA traerá oportunidades extraordinarias, pero no será justa ni automática. Y quien no se prepare, concluye, lo pagará caro.
Read More from This Article: Lasse Rohuainen: “La IA no es como la electricidad, muchos no van a aprovechar las oportunidades”
Source: News

