Los CIO y otros líderes tecnológicos están acostumbrados a enfrentarse a retos difíciles a lo largo de su carrera. Cuando entran en la última etapa profesional, los obstáculos no desaparecen, simplemente cambian. Entre ellos se incluyen subestimar su capacidad para aprender nuevas tecnologías y mantenerse al día con los rápidos cambios del sector, los prejuicios relacionados con la edad y otros factores. Para aquellos que han sido despedidos, encontrar un nuevo puesto puede resultar especialmente desalentador debido a la rigidez del mercado, la discriminación por edad y la competencia de ejecutivos tecnológicos más jóvenes.
A continuación, se explica cómo cuatro ejecutivos de TI han afrontado los retos de la última etapa de su carrera.
El valor de planificar con antelación
Bill Balint, antiguo director de informática de la Universidad de Indiana en Pensilvania (IUP), dedicó 36 años a trabajar a tiempo completo en TI. Su primer año lo pasó en el Servicio de Impuestos Internos; los últimos 35, en dicha universidad.
Durante sus primeros ocho años en ella, fue analista de sistemas. A partir de ahí, ascendió por los distintos niveles de la gestión de TI hasta convertirse en el primer director de informática de la universidad, cargo que ocupó durante 18 años, al tiempo que desempeñaba el puesto de ejecutivo técnico del Sistema de Educación Superior del Estado de Pensilvania durante los últimos 11 años.
Tras su jubilación de la IUP en 2024, Balint fundó Haven Hill Services, una consultoría de TI a tiempo parcial enfocada en educación superior, con la que ha trabajado con éxito durante el último año.
“No estaba preparado para dejar el sector a los 59 años, a pesar de que recibía una pensión completa del Estado. Mi objetivo era seguir trabajando en TI de alto nivel en educación superior, pero sólo a tiempo parcial como contratista, en lugar de como empleado. Tras pensarlo detenidamente, reduje mis opciones a contratos principalmente a distancia y con cierta previsibilidad en tiempo y duración”, explica.
El mayor reto para que esto funcionara era “hilar fino” debido a esas preferencias, añade Balint. Tal y como confiesa: “Proonto me di cuenta de que tendría que renunciar a la mayoría de ellas si me vinculaba a una empresa a gran escala, donde se encuentran la mayoría de las oportunidades. Las que satisfacían mis preferencias llegaron a mí, pero reconozco que tuve mucha suerte de que así fuera”.
Otro desafío fue aprender a operar como consultor independiente, incluyendo evaluar las condiciones del mercado, determinar cuánto cobrar a los clientes, qué estipulaciones incluir en los contratos, cómo crear una LLC y cuáles serían las implicaciones fiscales. “Se necesitó mucho tiempo para poner todas estas piezas en su lugar”, reconoce.
Como primer paso en su estrategia de carrera tardía, Balint recomienda que los jefes de tecnología creen un plan de transición dos o tres años antes de retirarse de su puesto actual. “Saber cuánto tiempo necesitaba para la transición y cuánto ingreso requería hasta la jubilación completa dictó hasta qué punto podía ser estricto con mis preferencias de trabajo”, explica.
A partir de ahí, Balint estableció fechas de inicio y fin de transición y se centró en los detalles. Esto implicó responder a cinco preguntas clave:
- ¿Cuántas horas estaría dispuesto a trabajar al mes?
- ¿Cuánto viaje y trabajo presencial estaría dispuesto a asumir?
- ¿Estaría dispuesto a trabajar en sectores distintos de la educación superior?
- ¿Aceptaría trabajar como empleado o solo como contratista?
- ¿En qué áreas de consultoría de TI consideraba que podía tener éxito?
“Cada vez que recibo una consulta por mis servicios, evalúo cómo encaja con esas respuestas, y hasta ahora ha resultado un completo éxito”, afirma Balint.
Compartir la experiencia
Steve Agnoli, ganador del CIO 100 Award, ejerció como CIO durante 22 años en firmas legales globales y en organizaciones de transformación y servicios de TI, liderando iniciativas de negocio y tecnología, garantizando el retorno de las inversiones tecnológicas y formando equipos multidisciplinares en entornos internacionales.
Recientemente, fue CIO en la firma de abogados internacional Reed Smith, donde lideró la estrategia global de TI, operaciones de sistemas de toda la firma, mejora de procesos y desarrollo de nuevas tecnologías. Antes, encabezó la transformación tecnológica global de Mylan Pharmaceutical (actualmente Viatris) y fue CIO en K&L Gates, una de las firmas legales más grandes del mundo.
En 2024, Agnoli dejó Reed Smith para fundar SWA Executive Consulting, donde aplica su experiencia en liderazgo ejecutivo y tecnológico para ayudar a organizaciones a mejorar su rendimiento mediante estrategias efectivas de tecnología y procesos. Esto incluye servicios de CIO fraccionado y evaluaciones de estrategia de TI, infraestructura y ciberseguridad.
Además, Agnoli, que se considera medio jubilado, es instructor principal en el Chief Information and Digital Officer Executive Program de Carnegie Mellon University, un programa que prepara a ejecutivos de tecnología y negocios para liderar con eficacia.
“En esta fase de mi carrera, me concentro en usar las habilidades, experiencias y lecciones que he adquirido durante más de 40 años en TI y negocios para ayudar a las organizaciones a construir mejores capacidades digitales y de TI, ser más adaptables y ágiles en sus procesos y garantizar valor de negocio en las inversiones tecnológicas”, señala.
A través de su papel como instructor en CMU, Agnoli enseña y mentoriza a la próxima generación de líderes de TI. “En general, me dedico a transformar mis experiencias en algo útil para quienes están construyendo sus carreras en tecnología y negocios”, admite.
El consejo que ofrece a los CIO en la etapa final de su carrera es que evalúen lo que han logrado y se centren en las áreas de mayor habilidad, diferenciación, valor añadido y disfrute. “Luego, que construyan una manera de aplicar esas capacidades en beneficio de otros. El tiempo es limitado; no lo malgasten en cosas que no disfrutan, sino enfóquense en lo que tiene más valor para otros y les aporta satisfacción a ustedes”, aconseja.
Incorporación a consejos y mentoría
Lisa Roger ha demostrado ser una ejecutiva sénior destacada con amplia experiencia en liderazgo, transformación empresarial y estrategia de TI. Considera su cargo actual como vicepresidenta y CIO en Modern Technology Solutions —una empresa de servicios de ingeniería y tecnología— como su última posición a tiempo completo. Antes, fue CIO en Oteemo y Dewberry.
“Mi rol actual ofrece suficientes desafíos para mantenerme comprometida y en constante aprendizaje durante los próximos tres o cuatro años”, explica, añadiendo que la transición hacia la jubilación implicará servir como directora independiente en consejos corporativos y participar en comités de asesoramiento relacionados con desarrollo del talento.
Roger ha tenido que afrontar el edadismo. “He enfrentado desafíos relacionados con la edad y mantenerme relevante. Como mujer que comenzó en tecnología en 1989, he demostrado que puedo hacerlo ofreciendo excelentes resultados, entendiendo la dinámica laboral, haciendo networking y siendo amable. Estas estrategias siguen funcionando hoy como hace 40 años”.
Por ejemplo, superar expectativas y cumplir objetivos le permitió demostrar sus capacidades y ganarse la confianza de colegas y superiores. “Comprender la dinámica del lugar de trabajo implica saber cómo funcionan las cosas y alinear mis objetivos con los de los principales stakeholders“, afirma. El networking constante le ayudó a crear relaciones profesionales sólidas, obtener información valiosa y abrir nuevas oportunidades.
Lo más importante, según Roger, es tratar bien a los demás. Lo que le lleva a decir que “las personas y, por lo tanto, las oportunidades se sienten atraídas por quienes son positivos y amables. Cuando tropiece —que lo hará— tendrá un ‘ejército dispuesto’ para levantarle. Esto proporciona un escudo efectivo cuando lo necesite”.
A lo largo de los años, Roger ha visto enormes cambios en la tecnología y los entornos laborales. “Sin embargo, estas estrategias fundamentales siempre han sido fiables y me han ayudado a mantenerme relevante y a tener impacto en un sector en constante cambio. Al adaptarlas continuamente, he navegado por todas las etapas de mi carrera —desde puestos iniciales hasta posiciones de liderazgo— manteniendo crecimiento y realización personal”.
Su consejo para ejecutivos próximos a la etapa final y que buscan posiciones en consejos de administración es no esperar a la jubilación para empezar a buscar roles remunerados.
“La regla de los 72 sigue vigente; se espera que los miembros de consejos se retiren a los 72 años. Por eso, buscar asignaciones en consejos a finales de los 50 es el momento óptimo. Además, invertir en preparación es fundamental. Recomiendo explorar recursos como la National Association of Corporate Boards, que ofrece programas de formación específicos para preparar a los individuos para servir en consejos”, aconseja.
La vía interina
Una opción para los CIO de carrera avanzada es desempeñarse como líderes tecnológicos interinos. Esa ha sido la estrategia de Bruce Taggart. Tras 26 años como CIO, se tomó un tiempo para viajar y, después, volvió a trabajar como ejecutivo de TI temporal en Oregon Institute of Technology y Juniata College.
Actualmente, Taggart combina su tiempo entre ser CIO interino y vicepresidente asistente en Worcester State University y ejercer como presidente de la junta del Pennsylvania Research and Education Network (KeystoneREN).
Antes de trabajar como CIO interino, Taggart fue líder tecnológico en Lehigh University durante 20 años, donde fue responsable de la dirección estratégica, planificación y gestión de bibliotecas, desarrollo de personal, tecnologías de información académicas y administrativas, y educación a distancia de posgrado. También ocupó un puesto ejecutivo de TI en Portland State University.
Durante su carrera como CIO, asistió el cambio de rol, que pasó de ser experto técnico a líder estratégico y planificador, encargado de la dirección y crecimiento de la organización de TI. “Las responsabilidades clave no son las últimas tecnologías, sino el desarrollo organizativo, la gestión del personal, la conexión con el liderazgo universitario y la visión estratégica del sector”, afirma.
Como otros ejecutivos sénior, Taggart también ha afrontado el edadismo, y lo describe así: “Tras medio jubilarme y decidir reincorporarme al mundo de consultoría en educación superior, existía y sigue existiendo un sesgo por edad entre las principales universidades”, explica.
Los posibles empleadores le han cuestionado sobre qué puede aportar de nuevo o innovador “a estas alturas” de su carrera.
Para los CIO que buscan nuevas oportunidades en la etapa final, Taggart aconseja que lo que los hará atractivos no son los años de gestión de TI, sino demostrar habilidades en liderazgo, planificación estratégica, pensamiento visionario y otras competencias clave.
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