La mayoría de las empresas aún no han aprovechado el poder transformador de la IA, centrándose en cambio en mejoras incrementales de productividad y eficiencia que no conducen a ventajas competitivas, según un informe de la firma de análisis Forrester. Las mejoras internas de productividad derivadas de la IA siguen siendo marginales, no sustanciales, ya que las organizaciones no han descubierto cómo generar beneficios más significativos a través de la tecnología, afirma Forrester en su reciente informe Accelerate Your AI Voyage.
La evidencia: el 43% de los responsables de la toma de decisiones sobre IA encuestados por la empresa miden las mejoras de productividad obtenidas gracias a la IA, y el 41% miden las ganancias de eficiencia, pero solo el 32% vincula los resultados de la IA con los beneficios o los ingresos.
“Ahorrar 10.000 horas de trabajo de los empleados puede parecer bueno sobre el papel, pero no cubrirá la factura de las GPU, y mucho menos impulsará la reinvención”, escriben los analistas de Forrester en el informe. “Este pensamiento incremental constituye la base de una desconexión fundamental con respecto a la promesa del potencial transformador de la IA”.
Solo entre el 5% y el 15% de las organizaciones cuentan actualmente con una estrategia de IA eficaz, y es probable que el porcentaje se sitúe más cerca del extremo inferior, estima Brian Hopkins, vicepresidente de tecnologías emergentes de Forrester. Al centrarse en las ganancias de productividad o eficiencia, la mayoría de las organizaciones se pierden el verdadero poder de la IA, añade. “La eficiencia no es estrategia; es gestión de proyectos. Estás intentando mejorar tus procesos actuales de forma incremental”, dice.
Dar a los empleados un copiloto para ver qué hacen con él no es un enfoque ganador, añade Hopkins: “Toda esta idea de que vamos a invertir de forma incremental en productividad y que, de alguna manera, eso va a capturar el potencial que ofrece la IA, es una quimera”.
Por otra parte, las mejoras de productividad de la IA suelen depender de recortes de plantilla tras la implementación, añade. “El problema de las mejoras incrementales de productividad es que, para obtener los beneficios que exige tu director financiero, tienes que implementar una solución, demostrar que funciona y, a continuación, despedir a gente”, relata. “¿Crees que las personas a las que vas a despedir te van a ayudar a hacerlo? No lo harán. Es un trabajo complicado y desagradable”.
Los datos de Forrester coinciden con otra encuesta reciente del proveedor de plataformas de agentes de IA Decidr, que desveló que el 40% de las empresas estadounidenses obtienen la mayor parte del valor de su IA de herramientas al estilo de ChatGPT, en lugar de agentes o modelos de IA personalizados.
Maneras de pensar ya obsoletas
Otros líderes de TI también ven los problemas destacados en el estudio de Forrester. Muchas empresas se centran en estrategias de IA a la altura de los carros tirados por caballos en un mundo que avanza hacia los coches autónomos, afirma Christine Park, directora de transformación de IA en Branch, proveedor de una plataforma de seguimiento de enlaces móviles.
“Esto es exactamente lo que ocurre cuando el mercado avanza más rápido que el modelo operativo. Los líderes están optimizando la eficiencia de forma limitada dentro de las funciones en lugar de replantearse cómo debería cambiar fundamentalmente el trabajo en sí”, afirma.
Las mejoras en productividad y eficiencia no supondrán un cambio significativo para la mayoría de las organizaciones, añade. La verdadera transformación de la IA no se limita a habilitar funciones individuales, sino que requiere coordinación entre todos los flujos de trabajo. “La IA para la eficiencia de costes eleva el nivel mínimo, ¿y qué?”, dice Park. “Si solo se trata de una estrategia de eficiencia, no vas a obtener más que ganancias a corto plazo. Si se compara la reducción de costes con la eficiencia, podemos crecer sin un aumento proporcional de la plantilla, pero se necesita una verdadera transformación para elevar el techo”.
En cambio, las organizaciones inteligentes se centrarán en la IA como una amplificación tanto de los ingresos como de la experiencia de las personas, añade. La naturaleza del trabajo está cambiando, ya que ahora se desarrolla en flujos de trabajo multidimensionales en lugar de tareas paso a paso, afirma.
“La IA se está tratando como una característica cuando debería tratarse como una transformación”, afirma. “Eso significa adoptar una perspectiva centrada en las personas y que los líderes cambien la forma en que formamos a las personas, definimos los roles y medimos el éxito. La IA es un cambio humano, no solo una nueva herramienta”.
Auténtica transformación del flujo de trabajo
Las organizaciones deberían buscar una transformación del flujo de trabajo en toda la empresa, añade Mike Flynn, líder de consultoría del sector tecnológico en la firma de servicios profesionales EY. Muchas organizaciones se centran en la automatización a nivel de tareas en lugar de rediseñar los flujos de trabajo de principio a fin, indica.
Al centrarse en las mejoras a nivel de tareas, las empresas añaden costes de herramientas de IA y de computación sin eliminar una cantidad significativa de trabajo del sistema, lo que conduce a lo que Flynn denomina “trabajo atrapado”.
Las organizaciones deben adoptar un enfoque centrado en la IA para todos sus flujos de trabajo e intentar rediseñar los procesos para eliminar el trabajo humano repetitivo en la medida de lo posible, recomienda Flynn. Las organizaciones deberían entonces añadir la intervención humana cuando sea necesaria, señala. “Si piensas en aplicar la IA a tu problema empresarial, a medida que sigues añadiendo IA, el esfuerzo que se requiere sigue aumentando, en comparación con rediseñar tus procesos de tal manera que la IA se integre en ellos”, añade.
Crear una estrategia de IA duradera va más allá de implementar unas pocas herramientas de IA para los empleados, afirma Flynn, y añade que EY guía a los clientes a través de un plan de valor de la IA que les muestra los posibles resultados de diversas estrategias de IA. “Las empresas se están dando cuenta de que esto no es tan fácil como simplemente habilitar y dar a las personas herramientas con las que puedan hacer algo y que se puedan acoplar a sus trabajos actuales”, agrega. “Para mí, lo importante es pensar en rediseñar los procesos operativos. Se trata de una transformación de los procesos y de las personas tanto como de la IA en sí misma”.
¿Están las organizaciones listas para dar el salto?
La mayoría de las organizaciones aún no están preparadas para dar el siguiente paso, sugiere Thomas Prommer, expresidente de la empresa de diseño, TI e IA Huge. Los casos de uso sustanciales, como la revisión de precios y la toma de decisiones en la cadena de suministro, requieren prácticas de gestión del riesgo de los modelos y registros de auditoría que la mayoría de las empresas aún no tienen, afirma.
“La productividad interna es el único caso de uso que la organización puede probar realmente de forma segura con la gobernanza actual”, apunta Prommer. “Están utilizando copilotos porque los copilotos no necesitan un comité de riesgo de modelos”.
Además, la transición de ganancias incrementales a ganancias sustanciales impulsadas por la IA requiere que alguien o algo fuerce el cambio, como un director ejecutivo, un inversor activista o una sacudida competitiva, añade. Los directores de sistemas de información (CIO) rara vez pueden impulsar el cambio por sí solos, afirma.
Sin embargo, algunas organizaciones han dejado atrás los ahorros de productividad porque no aparecen en las cuentas de resultados (P&L), dice Prommer. “Si le ahorras a un ingeniero 90 minutos al día, eso no aparece en la cuenta de resultados; aparece como: ‘Hemos lanzado un 15% más de funciones”, afirma. “Los consejos de administración quieren una partida concreta. Las empresas que pasaron a casos de uso sustanciales lo hicieron porque contaban con un único responsable de la cuenta de resultados dispuesto a arriesgar sus cifras por ello”.
Hopkins, de Forrester, insta a las organizaciones a replantearse las estrategias de IA y a centrarse en cambios sustanciales, a pesar de las dificultades. Si las organizaciones apuntan lo suficientemente alto, pueden utilizar la IA para permitir una transformación empresarial completa y encontrar usos de la IA que impulsen ventajas competitivas, afirma.
Forrester aconseja a los responsables de TI y a los líderes empresariales que se centren en cuatro áreas clave:
- Definir los resultados empresariales y las métricas de éxito para sus iniciativas de IA.
- Identificar casos de uso específicos para la implementación de la IA alineados con esos resultados empresariales.
- Establecer una estructura para planificar, probar e implementar aplicaciones de IA.
- Ampliar las aplicaciones de IA utilizando el poder de la nube, los modelos de vanguardia y los agentes integrados.
Si las organizaciones adoptan el enfoque adecuado, pueden implementar la IA de formas que generen ventajas competitivas reales, según Hopkins. “La estrategia consiste en aplicar una fuerza masiva, basada en una visión que uno tiene, que le da fuerza y debilita a la competencia. Se tiene una visión que los competidores no ven y se establece una capacidad que los competidores no pueden replicar”.
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